El calendario de mierda: el regalo de amigo invisible que hace reír a toda la oficina (edición 2027)
En toda cena de empresa llega el momento del amigo invisible, y con él la vela aromática que alguien desenvuelve diciendo «qué mona» con la voz de quien miente. Luego está el otro momento: cuando la mesa entera se inclina sobre un calendario para leer cómo se llama enero. De ese hablamos.
Un calendario de mierda es un calendario de pared en clave de humor en el que cada mes lleva el nombre que de verdad se merece: «La cuesta de enero», «1 de mayo en sábado», «El cuñado opina» en diciembre. La idea nació en Francia hace unos años y se ha convertido en un regalo de amigo invisible que hace reír sin ofender a nadie: el que sale mal parado es el año, no el compañero. En Marcel et les Blondes es un póster 2027 en el que bautizas tú los doce meses, con diez propuestas por mes, una cuadrícula de días de verdad y tres fechas marcadas, desde el A4 a 19,90 € hasta el 70 × 100 cm.

El paquete que se abre delante de todos
El sorteo se hizo en noviembre, por el grupo de WhatsApp de la oficina, con una aplicación que nadie entiende del todo. Te tocó alguien de otro departamento. Sabes su nombre, sabes que baja a fumar a las once y poco más. Y el límite, como siempre, está entre diez y veinte euros: muy poco para un regalo de verdad, más que suficiente para un momento incómodo.
Porque el amigo invisible tiene una regla que nadie escribe y todo el mundo cumple: se abre en público. En los postres de la cena de empresa, con el camarero esperando para cobrar y veinte personas mirando si has acertado. Y ahí desfilan, año tras año, los mismos objetos. La vela. La taza de «Mejor compañero del mundo», regalada por alguien que no sabría decir en qué planta trabajas. La caja de tés que nadie va a probar. Regalos educados, que se agradecen con educación y acaban en el cajón antes de que termine enero.
Y de repente, uno distinto. El que pasa de mano en mano, el que alguien fotografía, el que está en una historia de Instagram antes del café. Cada vez más a menudo, ese paquete es un calendario. No un calendario bonito. Un calendario de mierda.
¿De dónde sale el calendario de mierda?
La idea es francesa y nació hace unos años, con una promesa muy sencilla: un calendario que no te desea un feliz año, sino que te dice cómo va a ser de verdad. Allí quejarse del año antes de que empiece es casi un deporte nacional, y convertirlo en calendario fue convertirlo en regalo. Aquí, en cambio, apenas existe: alguna agenda con humor de «año de mierda» y poco más. No hay todavía esa costumbre de colgar un año con los meses renombrados.
Y sin embargo, la materia prima la tenemos toda. La cuesta de enero no la ha inventado nadie: la paga extra se fue en regalos, el roscón y las rebajas, y el mes se estira como un chicle. Por algo circula cada año la broma de que enero tiene sesenta días. No hace falta conocer al destinatario para reírse con él de eso. Todo el mundo vive el mismo año.
Hasta el famoso «Blue Monday», el lunes de enero que supuestamente es el más triste del año, tiene una historia que merece su sitio en un calendario de mierda: nació en 2005 en un comunicado de prensa para una agencia de viajes británica, Sky Travel, con la firma de un tal Cliff Arnall. El día más deprimente del año era, en realidad, un anuncio para irse de vacaciones. En 2027 cae el 18 de enero.
2027 viene cargadito (y eso juega a tu favor)
La buena noticia para quien regala un calendario de mierda es que 2027 ya ha escrito la mitad de los chistes. El año empieza en viernes: el día 1 se pega al fin de semana y el lunes 4 ya toca volver. Reyes cae en miércoles, justo en medio de la semana: ni para adelante ni para atrás. El 1 de mayo, en sábado. Y el único viernes 13 del año llega el 13 de agosto, cuando no queda nadie en la oficina para asustarse.
Hay una joya: el Domingo de Resurrección, el 28 de marzo, es también el día del cambio al horario de verano. Una hora menos de sueño la mañana de Pascua, después de toda una Semana Santa de procesiones y torrijas. Y al revés, el cambio al horario de invierno cae en la madrugada del 31 de octubre: Halloween empieza con una hora de más para pasar miedo. Por eso las propuestas de nuestros meses hablan de 2027 y no de un «enero» cualquiera.
Y luego están los puentes, que en España son una ciencia. El 12 de octubre cae justo al día siguiente de un lunes: pide libre el lunes 11 y tienes cuatro días. Todos los Santos es lunes, puente servido. Y en diciembre, con la Constitución en lunes y la Inmaculada en miércoles, basta con coger el 7 para encadenar cinco días: el acueducto de toda la vida. Nochebuena cae en viernes y Navidad en sábado, así que el cuñado tendrá todo el fin de semana para opinar.
| Mes | Lo que pasa en 2027 | El nombre que se merece |
|---|---|---|
| Enero | El 1 cae en viernes, Reyes en miércoles, y el «Blue Monday» el 18 | La cuesta de enero |
| Marzo | Domingo de Resurrección el 28, el mismo día del cambio al horario de verano | Pascua y una hora menos |
| Mayo | El 1 de mayo cae en sábado: el festivo se va con el fin de semana | 1 de mayo en sábado |
| Agosto | El único viernes 13 del año, el 13 de agosto, con media España de vacaciones | Todo cerrado |
| Octubre | El Pilar el 12, al día siguiente del lunes 11: puente de cuatro días | Puentazo del Pilar |
| Noviembre | Todos los Santos cae en lunes | Puente de Santos |
| Diciembre | Constitución en lunes, Inmaculada en miércoles; Nochebuena en viernes y Navidad en sábado | El cuñado opina |
Doce meses que bautizas tú
Un calendario de mierda ya impreso es el mismo para todo el mundo. El nuestro se compone: es un póster 2027 en el que le pones nombre a cada mes. Y para no pasarte la tarde delante de doce casillas vacías, cada mes trae diez propuestas escritas para este año y para España —«Reyes y ruina», «Mesa para uno el 14», «Operación salida», «La vuelta al cole»—, un botón las sortea todas de golpe y siempre puedes escribir la tuya, hasta veinticuatro caracteres.
Además es un calendario de verdad, y eso le alarga la vida. Cada mes tiene su cuadrícula de días, la semana empieza en lunes, los fines de semana van marcados y puedes rodear tres fechas, como con rotulador: su cumpleaños, el primer día de vacaciones, el día que por fin se jubila. Un póster de chistes se mira una semana. Un calendario que se consulta para saber en qué cae el puente se queda colgado todo el año, y el chiste con él.
El título y la línea de debajo también son tuyos. «Propiedad de Paco. No tocar.» siempre funciona, sobre todo si el calendario acaba colgado encima de la mesa de Paco. Seis estilos con carácter, del amarillo flúor sobre negro al rosa chicle, y un formato para cada pared: el A4 a 19,90 €, dentro del presupuesto del amigo invisible, y hasta el 70 × 100 cm para el salón del piso compartido.

A quién regalárselo, y a quién mejor no
El terreno natural es el amigo invisible, en la oficina o entre amigos, y la cena de empresa de diciembre. El calendario tiene una ventaja que pocos regalos de broma tienen: no se ríe de nadie. El que sale mal parado es el año, no el compañero. Por eso se lo puedes regalar a alguien a quien apenas conoces sin miedo a la cara larga, y a alguien a quien conoces muy bien colando tus propios chistes en los meses.
Fuera del trabajo, funciona con el hermano que lleva quince años quejándose de enero, con el piso compartido que necesita un calendario de verdad en la cocina, con el compañero que se jubila (a quien le escribes «Vacaciones» en las doce casillas) o con la prima que acaba de mudarse. ¿Y el cuñado? Si aguanta que diciembre se llame «El cuñado opina», es tu regalo. Si no, también, pero prepárate para la sobremesa.
Un consejo que lo cambia todo: pon un dato de verdad en una de las tres fechas rodeadas. Su cumpleaños, el día del concierto, el día que entró en el equipo. Es ese detalle el que hace decir «espera, se ha acordado de esto» en medio de las risas.

El regalo que acaba en vídeo
Un calendario de mierda tiene una virtud rara para un regalo de veinte euros: se descubre por partes. Se desenrolla, se lee enero, risas, se busca el mes de su cumpleaños, se para uno en diciembre. Es exactamente el ritmo de un vídeo corto, y por eso acaba tan a menudo en una historia o en TikTok antes de que se acabe la cena.
Para que funcione en pantalla, graba la cara, no el póster: la persona que lee sus meses en voz alta vale más que cualquier canción de moda. Y si has colado un chiste sobre alguien del equipo en junio, no lo enseñes antes de que lo encuentre él. Ese es el momento que todo el mundo va a querer volver a ver.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un calendario de mierda?
Es un calendario de pared en clave de humor en el que cada mes lleva el nombre que de verdad se merece: «La cuesta de enero», «1 de mayo en sábado», «El cuñado opina». Se regala para hacer reír, sobre todo en el amigo invisible o a un compañero de trabajo, porque se ríe del año y no de la persona.
¿De dónde viene el calendario de mierda?
Viene de Francia, donde la idea nació hace unos años: un calendario de pared que, en lugar de desearte un feliz año, le pone a cada mes el nombre que se merece. En España el género casi no existe todavía; los calendarios personalizables permiten ahora elegir uno mismo el nombre de cada mes.
¿Cuánto gastar en un amigo invisible?
En la oficina el límite suele moverse entre 10 y 20 €. Nuestro calendario 2027 en A4 cuesta 19,90 €, y el archivo para imprimirlo tú mismo, 8,90 €.
¿Puedo escribir mis propios nombres de mes?
Sí. Cada mes trae diez propuestas escritas para 2027 y un botón las sortea todas, pero cada casilla es un campo libre: puedes escribir tu propio texto, hasta veinticuatro caracteres por mes, y cambiar también el título y la frase de abajo.
¿Hasta cuándo puedo pedirlo para Navidad o para Reyes?
Cada póster se imprime por encargo y sale desde Francia: pídelo antes del 14 de diciembre para tenerlo en Nochebuena, y antes del 27 de diciembre para Reyes. El archivo para imprimir, en cambio, llega por enlace de descarga, sin paquete: es la solución de última hora.