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Regalo para quien adora a su perro o a su gato: nueve maneras de colgar a su animal en la pared

Por Fred

Ya tiene la taza, el peluche y la chapita con el nombre de su perro. Lo que le falta es un sitio donde colgarlo. Estos son nueve pósters hechos a partir de la foto de un perro o de un gato, del más tierno al más divertido, y cómo elegir el que se parece a quien lo va a recibir.

Para alguien cuyo perro o gato es el centro de la casa: un póster hecho a partir de su foto, con su nombre debajo. Si es tierno, la acuarela. Si es majestuoso, el retrato real. Para algo con mucho color, el street art o el pop art. Para reír, el director general, el trono, la portada de revista, la película de animación o el cartel de «se busca». Ocho de los nueve los recrea una inteligencia artificial y se ven antes de pedir; el cartel de «se busca» conserva la foto real. Se imprimen en el taller de Aveyron, del A4 al 70 × 100 cm.

La lámina con el aviso de búsqueda de Caramel aparece en manos de una mujer y su golden retriever en un salón, dentro de un marco negro fino y mostrada en francés.
Su perro en un cartel de «se busca», con marco negro: de esos regalos que primero hacen reír y luego sonreír.

La taza, el peluche y la chapita: de eso ya tiene

Lo sabes desde el aperitivo. No te contará cómo le ha ido la semana, pero sí que Pepo le ha hecho ascos a la lata nueva, y ahí mismo saca el móvil para enseñarte la prueba. Cuando se acerca su cumpleaños, todo el mundo piensa en lo mismo y se equivoca igual: la taza con la cara impresa, el peluche que se le parece, la chapita grabada con el nombre del gato. Es un detalle, es amable, y a la semana está en el fondo de un armario.

En todos esos objetos el animal es solo un dibujo. En una pared vuelve a ser un retrato: alguien lo ha mirado, ha elegido cómo enseñarlo, y eso es lo que se regala. Queda encontrar la manera, y hay nueve, muy distintas entre sí. Para ordenarlas bastan tres preguntas, que caben en el dorso de un tique de la compra:

  • Cuando habla de su animal, ¿enternece o hace reír? En el primer caso, vamos hacia la pintura; en el segundo, hacia la broma.
  • ¿Su salón es tranquilo o está lleno de color? Un fondo negro con neón no se cuelga sobre un sofá de lino y madera clara.
  • ¿Es un regalo para siempre o para la risa de cuando lo desenvuelva? Las dos cosas valen, pero no con el mismo póster.

¿Qué foto hacer y qué pasa después?

Todos estos pósters parten de una foto de móvil: una en la que el animal te mira, o casi, de frente o de tres cuartos, de día y con la cara bien visible. No tiene por qué ser la más bonita de la galería; la menos posada suele quedar mejor. Si es una sorpresa, rebusca en tus propios chats: esa persona lleva años mandándote fotos de su animal, así que material no te falta.

Y ahora vamos a ser claros con cómo se hacen, porque es la primera pregunta que te harán. Ocho de estos pósters los recrea una inteligencia artificial a partir de la foto: ningún pincel los ha tocado, y no vamos a decirte lo contrario. A cambio, ves el resultado antes de pagar, con tres intentos por foto, y la imagen que te quedas es la que imprime el taller, sin retoques ni sorpresas. El noveno, el cartel de «se busca», conserva la foto real, solo maquetada.

El parecido nunca está garantizado, y por eso existe la vista previa: si la mirada no se reconoce, cambias de foto, y mientras no hayas pedido nada, nada te compromete. En los ocho pósters recreados solo se conserva el animal, según nuestras pruebas: la persona que lo sostiene, la correa y el sofá desaparecen. El cartel de «se busca» enseña la foto tal cual, así que elige una en la que el animal salga solo.

Para quien está loco por su perro o su gato: la acuarela

Es la más dulce y la que mejor encaja en cualquier rincón. El retrato de perro en acuarela pinta al animal sobre una nube de colores suaves, con unas pequeñas salpicaduras, en papel con grano y con su nombre escrito a mano debajo. Hay cuatro paletas, del salvia al terracota: la pared decide mejor que el animal, con salvia en un salón luminoso y rosa empolvado en un dormitorio.

También existe para gatos: el retrato de gato en acuarela recoge las orejas, los bigotes y el color del pelo. Un gato no posa: hazle la foto de cerca, junto a una ventana, justo cuando te mira. Debajo del nombre hay una línea opcional: un apodo, una fecha, tres palabras que solo entendéis vosotros.

Una mujer sentada en un sofá sostiene el retrato enmarcado de Biscuit junto a su golden retriever; el póster se muestra en su versión francesa
El golden retriever en acuarela, paleta salvia y ocre, con marco negro. Ver el retrato de perro →

Para un animal que manda en la casa: el retrato real

Hay perros que se comportan como soberanos, y gatos a los que nunca se les ha ocurrido preguntarse si están en su casa. A ellos el retrato real les da lo que les corresponde: un lienzo oscuro, una cortina de terciopelo, la luz de los grandes cuadros de corte. El animal conserva su cara de verdad, y el disfraz se elige antes de pintarlo: rey, reina, almirante o aristócrata.

Al pie del cuadro, una placa dorada lleva su nombre y un título nobiliario de tu invención: «Duque del Pienso», «Almirante de las Galletas», «Su Majestad la Siesta». Ahí está el regalo, porque el título solo lo conoces tú. Con marco negro pasaría por el retrato de un antepasado, hasta que alguien lee la placa.

Póster en un marco negro sobre una pared clara: un golden retriever vestido de rey, con corona dorada y capa de armiño sobre una casaca de terciopelo rojo, delante de una cortina oscura, con una placa dorada «Caramel — Duc de la Gamelle» al pie del cuadro, mostrado en la versión francesa
Caramel, golden retriever, de rey: corona, armiño y placa dorada con su nombre. Ver el retrato real →

Para quien se queda con lo que llama la atención: el street art

Todos conocemos a alguien cuya casa está llena de color y que encontraría la acuarela demasiado sosa. Para esa persona, el póster street art convierte al perro o al gato en un retrato de neón sobre fondo negro, salpicado de pintura violeta, turquesa, amarillo flúor y rosa, con su nombre escrito como un tag de spray. El color del tag se elige: amarillo flúor, rosa flúor, turquesa, violeta o blanco.

El fondo negro no es un detalle: es lo que hace destacar el pelaje. En un labrador negro, la pintura le perfila el pelo de violeta y turquesa. Bajo el nombre hay una línea de texto opcional: un apodo, unos años, «El jefe de la casa». El nombre es texto de verdad, escrito justo como lo tecleas, así que puedes cambiarlo sin rehacer la imagen.

Póster street art de Caramel, un golden retriever en retrato de colores neón sobre negro con su nombre en un tag amarillo, enmarcado en negro en la pared del salón junto a su dueña y el perro, mostrado en la versión francesa.
El póster street art de Caramel, colgado en el salón, junto a él. Ver el póster street art →

Para un adolescente o un adulto joven: el pop art y sus gafas de sol

La misma energía, otro registro. El póster pop art enmarca al animal en primer plano, con unas grandes gafas de sol retro en la nariz, en colores planos vivos con contorno negro sobre un fondo liso: amarillo, rosa chicle, turquesa o rojo. El nombre va en grandes mayúsculas, y una etiqueta debajo puede decir «Superstar» o «Muy cool».

Las gafas forman parte del estilo y no se quitan: si quieres al animal tal como sale en la foto, para eso están la acuarela o el street art. En cambio, es un retrato que se lee desde el otro extremo de la habitación y que no cuesta ningún esfuerzo que guste a alguien de veinte años.

Póster en un marco negro sobre una pared clara: un golden retriever pop art con gafas de sol rojas, manchas planas naranjas con contornos negros sobre un fondo amarillo intenso, «CARAMEL» en grandes mayúsculas blancas con borde negro y «SUPER STAR» en una etiqueta blanca, mostrado en la versión francesa
El pop art sobre fondo amarillo: gafas rojas, colores planos naranjas y el nombre en grandes mayúsculas. Ver el póster pop art →

Para un compañero de trabajo o un amigo invisible: el director general

En cada equipo hay alguien que enseña a su perro junto a la máquina de café. Para él es el retrato de director general: el animal sentado muy derecho, con traje oscuro, camisa blanca y corbata, sobre un fondo de estudio gris azulado, y una tarjeta de visita con su nombre y su cargo. «Director general de la siesta», «Responsable de mimos», «Jefe del departamento de pienso».

Es un regalo que hace reír sin decir nada del trabajo de quien lo recibe, que es justo lo que hace falta para un amigo invisible en la oficina o para una despedida: no apunta a nadie y todo el mundo reconoce al perro. Y luego queda de maravilla en la esquina de un escritorio, para quedárselo uno mismo.

Póster en un marco negro sobre una pared clara: un golden retriever con traje oscuro, camisa blanca y corbata sobre un fondo de estudio gris azulado, con una tarjeta de visita «Direction générale — Caramel — Directeur général de la sieste» al pie del póster, mostrado en la versión francesa
Caramel de director general, tarjeta de visita incluida. Ver el director general →

Para reírse en casa: el trono y la portada de revista

Dos bromas, dos estancias de la casa. El póster del trono sienta al perro o al gato en el váter, con un gran periódico desplegado delante, bajo la portada de «La Gaceta del Trono» con el titular que tú elijas y su nombre en un letrero. Va en el baño, en la entrada, en un pasillo, en cualquier sitio donde haga reír a una visita. En una estancia húmeda, un marco con cristal acrílico lo protege mejor que un póster solo.

Para el salón, la portada de revista convierte a la estrella de la casa en una cubierta sobre fondo rosa empolvado, con su nombre como título, una franja roja para el titular y tres atuendos a elegir: boina, pañuelo o grandes gafas de estrella. Es la más favorecedora de las dos: puede colgar junto a un cuadro de verdad sin desentonar.

Póster en un marco negro sobre una pared clara: un golden retriever sentado en un inodoro con un gran periódico desplegado delante, en un baño luminoso, con la portada «La Gazette du Trône — Ne pas déranger» arriba y un cartel «CARAMEL» abajo, mostrado en la versión francesa
Caramel en el trono, con el periódico desplegado: «No molestar». Ver el póster del trono →

Para un niño, o para quien sueña a lo grande: la película de animación

El perro se convierte en el héroe de una película de animación en 3D: ojos enormes, pose heroica, un paisaje de aventuras al atardecer, «Próximamente en cines» arriba y su nombre en letras doradas como título. Encima se escribe una frase de enganche («Una aventura de cuatro patas»). El cartel de la película queda muy bien en el cuarto de un niño, y no copia ningún personaje ni película que exista.

El animal conserva su raza, su pelaje y sus colores, pero el parecido nunca está garantizado, igual que en todos los demás: se juzga en pantalla antes de pagar. Es la idea que conviene recordar para un niño que tiene perro o gato: ver a su compañero convertido en héroe, con su propio nombre de título, no necesita ninguna explicación.

Póster en un marco negro sobre una pared clara: un cartel de película de animación con un golden retriever en 3D sobre una roca cubierta de musgo, bosque y río al atardecer, «Bientôt au cinéma» y «Une aventure à quatre pattes» arriba, «CARAMEL» en letras doradas abajo, mostrado en la versión francesa
Caramel, protagonista de una película de animación, con marco negro. Ver el cartel de la película →

Para una broma de familia: el cartel de «se busca»

Es el único que conserva la foto real, y el único que admite también un conejo. El cartel de «se busca» pone al animal en un «Wanted», como en el Lejano Oeste o en la comisaría: su nombre en grande, su apodo, las fechorías por las que se le busca, la recompensa prometida y sus señas. Tiene tres estilos: Lejano Oeste en papel amarillento, ficha policial con el tallímetro detrás de la foto, o pop en negro y flúor.

Nadie tiene que inventarse las fechorías: cada especie trae las suyas («Aspirador de pienso», «Peligroso cuando tiene hambre»), un dado las sortea y todos los campos siguen siendo libres para que escribas las tuyas. Es lo que mejor entra en un regalo de casa nueva o de Navidad: la broma la conoce toda la familia y se ve nada más entrar.

Tigrou, gato atigrado, en una estantería junto a su póster Wanted negro, amarillo y rosa en marco negro, mostrado en la versión francesa
Un gato atigrado junto a su cartel de «se busca», estilo pop, con marco negro fino. Ver el cartel de «se busca» →

¿Y cuando el animal ya no está?

Cuando un animal se va, sus fotos se quedan en un móvil, y uno querría algo mejor que irlas pasando con el dedo. Dos de estos pósters tienen en cuenta ese caso: la acuarela, de perro o de gato, y el street art. Los dos pintan al animal a partir de su foto, con su nombre debajo y una línea opcional donde se pueden escribir sus años, o tres palabras que digan que sigue ahí.

Elige la foto en la que te mira, aunque sea antigua: es la que da el retrato más fiel, y se ve antes de pagar. Si se lo regalas a alguien que acaba de perder al suyo, no hay una fecha adecuada para todo el mundo: a unos les consuela volver a ver su cara enseguida; a otros hay que darles tiempo. Si dudas, espera un poco y pídele después una foto del animal: se agradece que hayas pensado en él.

Póster street art: un labrador negro con el pelaje bordeado de violeta y turquesa, sobre un fondo negro salpicado de gotas de pintura, «Ébène» escrito como un tag turquesa y «2014 – toujours là» en blanco debajo
Un labrador negro en street art, con sus años escritos bajo el nombre. Ver el póster street art →

Cuál elegir, de un vistazo

La tabla de abajo recoge todo lo anterior: para quién es, qué se elige antes de pintar y qué conviene saber. Los nueve existen para un perro y para un gato.

Nueve pósters para un perro o un gato: para quién, qué se elige y qué conviene saber.
PósterPara quiénQué eligesConviene saber
Acuarela (perro o gato)Alguien tierno, o como recuerdoUna paleta entre cuatro; un nombre y una líneaDos fichas, una para el perro y otra para el gato
Retrato realUn animal que manda en la casaRey, reina, almirante o aristócrata; un título nobiliarioAcabado de pintura al óleo
Street artUn salón lleno de colorEl color del tag; un nombre y una líneaFondo negro, que no se puede cambiar
Pop artUn adolescente o un adulto jovenEl fondo: amarillo, rosa chicle, turquesa o rojoLas gafas de sol forman parte del estilo
Director generalUn compañero de trabajo, un amigo invisibleUn nombre y un cargoNada que elegir antes de pintar
El tronoEl baño, un amigo que recibe en casaUn titular y un nombreMarco con cristal acrílico, recomendado en estancias húmedas
Portada de revistaLa estrella de la casaEl atuendo: boina, pañuelo o gafasEl titular se lee sobre una franja roja
Película de animaciónUn niño, un soñadorUn nombre y una frase de engancheNingún personaje de película existente
Cartel de «se busca»Una broma de familiaLejano Oeste, policía o pop; fechorías y recompensaConserva la foto real; admite también un conejo

¿Qué formato, qué marco y para cuándo?

Hay cinco formatos, del A4 al 70 × 100 cm. Un marco de madera (negro, blanco o natural, con cristal acrílico) se añade al pedido en los dos más pequeños; los otros tres llegan enrollados, para enmarcar en casa. ¿No tienes claro el tamaño? Pega con cinta en la pared una hoja del mismo formato y date tres pasos atrás: enseguida se ve si el animal va a ser un cuadro o un guiño sobre una balda.

El nombre se corrige hasta el último momento, sin que la imagen cambie. En cuanto al plazo, cuenta dos días de impresión en el taller y luego el transporte: ve con una semana de margen en Francia, y con diez días si el paquete cruza una frontera. ¿Y si la fiesta es mañana? El archivo para imprimir llega por enlace en el mismo día, con los cinco formatos, y una tienda de fotos se encarga del resto.

Preguntas frecuentes

¿Qué regalar a alguien que adora a su perro o a su gato?

Un póster hecho a partir de la foto de su animal, con su nombre debajo: algo para colgar, que se sale de los objetos con su cara (taza, peluche). El registro se elige según la persona: la acuarela para la ternura, el retrato real para un animal que manda, el street art o el pop art para lo llamativo, y para reír, el director general, el trono, la portada de revista, la película o el cartel de «se busca».

¿Hay pósters personalizados para gatos?

Sí. La acuarela tiene su ficha para el gato, y el retrato real, el street art, el pop art, el director general, el trono, la portada de revista, la película de animación y el cartel de «se busca» aceptan un gato igual que un perro. Nuestras pruebas se han hecho con perros y gatos; con otro animal no hay nada garantizado, salvo en el cartel de «se busca», que admite también un conejo.

¿Los pósters están pintados a mano?

No. Ocho de cada nueve los recrea una inteligencia artificial a partir de tu foto (tarda unos treinta segundos) y luego se imprimen en el taller de Aveyron. El cartel de «se busca» conserva la foto real, maquetada. En todos los casos, la imagen que aceptas en pantalla es la que se manda a imprimir.

¿Qué foto elegir para tu perro o tu gato?

Una foto de móvil nítida, en la que se vean bien la cabeza, los ojos y el hocico, de frente o de tres cuartos y, a ser posible, de día. En los ocho pósters recreados solo se conserva el animal, según nuestras pruebas: la persona que lo sostiene, la correa y el fondo no aparecen. Para el cartel de «se busca», que conserva la foto tal cual, elige una en la que salga solo. Si el animal es negro, una foto bien iluminada.

¿Y si el póster no se parece a mi animal?

Cambia de foto: tienes tres intentos por cada una, y una imagen nítida, hecha de frente, casi siempre ayuda. Nadie garantiza el parecido, y por eso existe la vista previa antes de pedir. El nombre y la línea de texto se escriben aparte: se modifican sin rehacer la imagen.

¿Se puede regalar el póster de un animal que ya no está?

Sí. La acuarela y el street art contemplan ese caso: el animal se pinta a partir de su foto, con su nombre debajo y una línea donde escribir sus años. Si se lo regalas a alguien que acaba de perder al suyo, no hay una fecha adecuada para todo el mundo; una foto nítida del animal, pedida a esa persona, da el retrato más fiel.

¿Qué pasa con la foto que subo?

Solo sirve para fabricar el póster: se guarda en un espacio privado, no se enseña a nadie y se borra treinta días después del envío, junto con la imagen creada. Los datos de ubicación de una foto de móvil se eliminan en cuanto la subes. En los ocho pósters recreados, la foto va al servicio de inteligencia artificial de Google, que la recibe únicamente para transformarla.

¿Qué formatos, qué marcos y qué plazo hay?

Los cinco tamaños van del A4, el más pequeño, al 70 × 100 cm, el mayor. El marco de madera (negro, blanco o natural) existe únicamente para los dos primeros, el A4 y el 30 × 40; los otros tres tamaños viajan enrollados y se enmarcan en casa. La impresión lleva 48 h en el taller, y después la entrega es a domicilio o en punto de recogida, salvo en los dos más grandes, que van solo a domicilio. El archivo para imprimir llega por enlace en el mismo día.