Te ha tocado Paco en el amigo invisible: ¿y ahora qué regalas?
El papelito en la mano, el nombre de Paco, el de contabilidad, un tope de veinticinco euros y ganas de no regalar la tercera vela. Esta es la idea que hace reír a toda una oficina, y su hermana pequeña para el baño de unos amigos que estrenan casa.
Para un amigo invisible de oficina: el póster «Manual de supervivencia en la oficina», la jornada de Paco (o de todo el equipo) en cinco momentos, impreso en A4, la impresión más barata. Para una inauguración de casa: las instrucciones de seguridad de un avión aplicadas al baño, el papel higiénico como lámina de historia natural o la ficha de cinco estrellas del cuartito de baño. Todo se imprime bajo pedido en el taller de Aveyron.

Te ha tocado Paco
El sorteo se hace junto a la máquina de café. Desdoblas el papelito con la discreción de un agente secreto y lees: Paco, el de contabilidad. De él sabes tres cosas: contesta a todos, vigila el microondas como un halcón y a las tres de la tarde siempre está de pie. El tope es de veinticinco euros, y ya le regalaste, en otra vida, la vela y la taza.
Un regalo de oficina obedece a una sola ley: tiene que hacer reír a quien lo recibe y a los que pasen por detrás, sin incomodar a nadie. El chocolate y la vela cumplen la segunda mitad. La primera, nunca.
Reírse de lo que vive todo el mundo, no de quien lo recibe
La regla del humor de oficina cabe en una línea: te ríes de las costumbres, nunca de la persona. El «responder a todos» que reaviva una cadena de cuarenta correos, la reunión que podría haber sido un mail, la cola del microondas a las dos menos diez: todo el mundo ha dejado ahí algo de sí, así que nadie se siente señalado. En cuanto apuntas a un compañero, a un oficio o a un defecto, deja de tener gracia.
Esa es la mecánica del «Manual de supervivencia en la oficina»: un póster que cuenta la jornada en cinco momentos, la llegada, la mañana, el mediodía, la tarde, la salida. Cada uno tiene su título, sus tres consejos y su medidor de energía. El nombre de Paco, o el de todo su equipo, firma la «edición especial» de arriba, y el póster termina con «aprobado por… (no oficialmente)».
No hace falta inspiración: cada momento llega ya relleno, hay diez ideas por momento esperando a que las eches a los dados, y «tirar todo al azar» rellena los cinco de golpe. Si una broma no pasaría en tu equipo, se saca otra o se escribe la tuya. Cuatro estilos: negro y amarillo ácido, papel de fotocopia, cartel de peligro y presentación de empresa muy seria, que luce en la pared de una oficina diáfana.
Para el amigo invisible, el A4 es la más barata de nuestras impresiones. Y si un departamento quiere regalar algo a todo el equipo, caben varios pósters, cada uno a su nombre, en una misma cesta; una empresa puede pedir la factura a su nombre y pagar por transferencia.

Y en casa de los amigos que estrenan casa
Misma mecánica, otra estancia. La fiesta de inauguración es el único momento en que se puede regalar algo para el baño sin que te miren raro. Los amigos ya tienen la ensaladera, la planta y la botella. Lo que no tienen es algo que leer cuando están sentados.
La primera recupera la tarjeta de seguridad de un avión, aplicada al trono: el nombre de la compañía («Familia Martín», «Casa Rural Los Olivos»), el vuelo WC-01, seis instrucciones ilustradas (el papel, la tapa, la escobilla, la cisterna, las manos, nada más en el inodoro) y el recuadro que dice dónde están los rollos de emergencia. Solo hay dos cosas que escribir, el nombre de la compañía y «debajo del lavabo»; el texto de las instrucciones no cambia, la gracia la pone la tarjeta.
La segunda es para la casa que discute por el sentido del rollo. Presenta el papel higiénico como un espécimen de viejo tratado de historia natural, «Papyrus domesticus», con seis partes rotuladas, un corte y, en grande, el veredicto de la familia: por encima o por debajo. La patente estadounidense de 1891 dibuja la hoja por encima, pero su texto no lo convierte en norma: la historia no zanja nada y el debate sigue abierto.
La tercera es para la casa que recibe a menudo: el baño convertido en ficha de local, como en una aplicación de mapas. Una nota sobre cinco calculada con las estrellas de las reseñas, hasta cuatro reseñas firmadas, el horario, la curva de afluencia y la respuesta del propietario. Es la única que se prepara entre varios: cada amigo escribe su reseña, y la nota se mueve con sus estrellas.

Dónde colgarlo y en qué formato
El A4 o el 30 × 40 cm: son los formatos que se leen de cerca y sentado, y existen los dos enmarcados, en negro, blanco o madera natural. En una oficina se cuelan junto a la máquina de café; los tres formatos grandes salen enrollados, para enmarcar, y hacen un cartelón de oficina diáfana de verdad.
Una sola precaución para los baños: el papel no lleva bien las salpicaduras. En un cuarto de baño con ducha, elige el póster enmarcado, con cristal acrílico, lejos del agua; en un aseo independiente, un póster sin marco aguanta muy bien. También va de maravilla en una casa rural o en un alojamiento con habitaciones, donde dice a los viajeros dónde está el papel sin que tengan que preguntarlo.
Con cuánto tiempo antes del sorteo
Cada póster se imprime por encargo en dos días como máximo; el resto es transporte. No lo dejes para la víspera: para España son diez días de margen, y si el paquete se queda en Francia basta una semana. Si el intercambio es mañana y no tienes nada, nada más pagar te mandan un enlace para descargar el archivo de impresión, y cualquier copistería o tienda de fotos se encarga del resto.
Preguntas frecuentes
¿Qué regalo gracioso para un amigo invisible de oficina?
Un póster que se lee de pie ante la pared y que todos reconocen: los correos, la máquina de café, el microondas, la reunión de las cuatro. El «Manual de supervivencia en la oficina» se personaliza con el nombre del destinatario en unos pocos clics, y el A4 es la más barata de nuestras impresiones, algo que viene bien con el presupuesto de un amigo invisible.
¿Puede ofender el humor del manual de supervivencia?
Habla de las costumbres de la oficina (el «responder a todos», la cola del microondas), nunca de una persona, un oficio o un colectivo. Y todo se puede reescribir: si una idea no pasaría en tu equipo, se saca otra o se escribe la tuya.
¿Qué regalo original para una fiesta de inauguración de casa?
Un póster para el baño, que cada invitado lee por turnos: las instrucciones de seguridad de un avión, el papel higiénico como lámina de naturalista o la ficha de cinco estrellas. Se regala en nombre de la casa nueva, y puedes ver cómo queda antes de pedirlo.
¿Qué póster elegir para un baño: avión, rollo o reseñas?
El avión, para la familia a la que le gustan las bromas de aeropuerto y que da nombre a su casa; el rollo, para la que discute por el sentido del papel; la ficha de cinco estrellas, para la casa que recibe mucho, la única que se prepara entre varios. Los tres se pueden ver antes de pedir.
¿Aguanta el póster la humedad de un baño?
El papel no está hecho para las salpicaduras: en un cuarto de baño con ducha, elígelo enmarcado, con cristal acrílico, y cuélgalo lejos del agua. En un aseo independiente, un póster sin marco aguanta muy bien.